El patio de los naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba permite pasear entre algunos árboles que aportan frescor, sombra y fragancia a un espacio único.

Podemos contemplar los numerosos detalles que en sus muros y en el suelo hay: los arcos, motivos geométricos, la huella del primitivo alminar, sus fuentes, la torre (¡oh, la torre!), la puerta del Perdón, la de las Palmas, la de Santa Catalina, la fuente del Olivo, la campana de la grada redonda… o sus árboles.

La moda (el valor que más se repite) es el que da nombre al lugar: naranjo. Le siguen en frecuencia las palmeras y los cipreses. Junto a la fuente del Olivo encontramos dos ejemplares: el antiguo y otro más joven. Y por último, tenemos un cinamomo, que da nombre a la fuente cercana al muro norte del edificio de la Mezquita.

